Ensayo de Reflexión Eco-cívica

LA CAMPAÑA CIUDADANA PARA SOLICITAR LA INSTALACIÓN DE UN SISTEMA DE PURIFICACIÓN Y ACONDICIONAMIENTO DE AIRE AL INTERIOR DE LA RED METRO.

Mtro. César García Razo*

Enero de 2006

ÍNDICE

“El aire más contaminado del planeta y el calentamiento global”

“La afectación de los más pobres”

“Las insuficiencias del metro”

“La Fundación Inclusiva Asume por un aire sano en la red metro”

“La iniciativa ASUME por un sistema de purificación y acondicionamiento de aire en el Metro DF”

“Las deficiencias de la Ley de Participación Ciudadana del DF”

“Doble no al hoy no circula”

“Usted tiene derecho a un aire puro en la red Metro”

“El problema de la contaminación en la Ciudad de México y la necesidad de instalar un sistema de purificación y acondicionamiento de aire dentro de la red subterránea del metro”

“Convocatoria”

“El aire más contaminado del planeta y el calentamiento global”

Recientemente se llevó a cabo en Paris otra reunión cumbre de la UNESCO para evaluar los riesgos ambientales del calentamiento global; lamentablemente una vez más, estas reuniones no generaron resultados de efectiva relevancia contra el mal de la contaminación atmosférica y el calentamiento planetario que amenaza desbordarse en un plazo de 10 años. En gran parte porque algunas de las sociedades más ricas del planeta no están dispuestas a promover políticas contre el uso individualista del coche ante el reclamo universal del transporte compartido. Además los grandes consorcios fabricantes de autos tienen un gran interés en fabricar y vender más de sus productos en los países más pobres, utilizando todas las artimañas de la mercadotecnia y la psicología para persuadir a las masas de peatones en todo el mundo de que adquirir y usar un auto propio representa el remedio a sus mayores problemas. Con tanto dinero empleado en tal propósito resulta casi imposible resistirse. Igualmente los intereses en torno a la explotación del petróleo no han cedido bajo ninguna presión a favor de los intereses planetarios de la conservación ambiental, y al contrario hoy en día la ambición de poder sobre el petróleo sustenta los conflictos armados más importantes del planeta.

Tan sólo en la Ciudad de México cada día decenas de miles de coches viajan con tan sólo una persona en su interior (cualquiera puede constatarlo, incluso lo he documentado mediante video y tal evidencia pronto estará disponible en el portal groups.msn.com/fundaciónasume). En todos los puntos de la ciudad se aprecia esto. Coches de todo tipo y camionetas hasta para nueve personas, con un solo ocupante, contaminando con su exhalación de smog y su espacio de hasta 16 metros cúbicos ocupados por una sola persona.

Podemos decir hasta cierto punto que es aceptable que cada ciudadano tenga un coche propio, a pesar de que no sea del todo conveniente para una vida social ordenada y saludable, sobre todo en lugares con la densidad poblacional de nuestra ciudad de México; podemos afirmar por ejemplo que para estar preparados ante una emergencias es simplemente indispensable contar con un auto propio, también para salir de la ciudad un fin de semana, o acudir por las noches a cualquier sitio de nuestro interés.

Pero lo que no es aceptable es su uso diario, en una ciudad como el DF.  Pero ¿qué se puede hacer? ¿Qué puede hacer un ciudadano común y corriente como usted o como yo? ¿porqué en realidad es importante que hagamos algo al respecto? ¿porqué es importante reflexionar sobre esto? En el curso de este ensayo profundizaremos en estas preguntas.

Por ahora tan sólo diremos que la contaminación y el exceso de vehículos circulando en nuestra ciudad,  forman parte de un círculo vicioso muy grave que nos afecta inimaginablemente a todos los habitantes de la ciudad de México, y por ello conviene que comencemos a tomar medidas y a moderar nuestro uso indiscriminado de los vehículos particulares.

Entre las muchas cosas que podemos hacer está el votar por los políticos que promuevan el uso moderado del auto, o el mejoramiento del transporte colectivo, o por los que usen el transporte colectivo incluso, tal vez ellos como buenos ciudadanos ecológicos o como simples peatones usuarios de los servicios de transporte colectivo sean más sensibles a esta problemática ¿pero dónde están esos políticos? ¿qué diputados viajan o han viajado en metro o colectivo? ¿qué impresiones nos pueden compartir?

Algunos diputados o asambleístas seguramente han viajado en transporte colectivo, pero ¿quién lo usa como medio regular de transporte? Nuestros representantes deben considerar tal vez que sus funciones les colocan en una posición de riesgo por la que deben abstenerse de viajar con las masas, aunque es probables que en otro momento de su vida hayan usado o vayan a usar este transporte; o podrían considerar tal vez que esta forma de transportarse es para los políticos pobres, que puede que piensen algunos, influenciados por un político multimillonario ya fallecido, que son los pobres políticos. Pero lo cierto es que nuestros representantes no usan el transporte colectivo como modo regular de transportación, excepto un sólo miembro de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, que más o menos usa el metro.

Me atrevo a decir que viajar en transporte colectivo es considerado por la clase más pudiente como un estigma de pobreza, como algo contrario al status y al poder, y ciertamente es algo de lo que muchos ciudadanos quisieran liberarse, adquiriendo un vehículo propio para usarlo todos los días y jamás tener que usar nuevamente el transporte colectivo. Ciertamente en la cultura de nuestro país el uso del transporte colectivo es un estigma, visto de arriba hacia abajo, sin duda en razón de las condiciones tan pobres de los sistemas de transporte colectivo, sin duda porque los únicos usuarios, o la mayoría de los usuarios se compone de personas de escasos recursos que no reclaman verdaderamente mejoras para estos servicios.

¿Y qué tal si apoyamos la instalación de un sistema de purificación y acondicionamiento de aire en el metro? Esto representa por lo menos más pureza del aire para los que menos contaminamos la ciudad, que es tan importante para la salud, aunque no faltará quien diga que hay otros problemas más graves que atender, aunque no sepa en verdad lo que es viajar en metro diariamente, ni sepa en verdad lo que las concentraciones excesivas de contaminación dentro de la red metro pueden causar en la salud, sobre todo en la gente menos favorecida, en aquellos cuya nutrición es deficiente, en los estudiantes que han viajado desde temprana edad en metro para ir a sus escuelas y que seguirán viajando muchos años más, en todos los usuarios que viajan más de una hora diaria dentro de la red metro. Tal vez sería bueno apoyar a quienes promuevan el programa “hoy no circula” con más rigor, sin exenciones para coches nuevos ni nada, pues la contaminación no es sólo de gases, sino de espacio como ya dije. Tal vez así se preste más atención al mejoramiento del transporte público.

“La afectación de los más ecologistas”

En ninguna ciudad se justifica un uso indiscriminado del auto. ¿Acaso no es suficientemente cara la gasolina? El uso indiscriminado del auto hace parecer que la gasolina es muy barata. Se ve claramente saturada de coches esta ciudad. Hay lugares y momentos en los que se puede durar hasta 40 minutos para transitar 10 kilómetros, como en el trayecto de Lomas Verdes a Toreo, a las 9 de la mañana, todas las mañanas, o en Miguel Ángel de Quevedo, Tasqueña o Periférico. Pero el transporte colectivo está también saturándose cada vez más, lo he visto desde hace ya varios años, todas las mañanas, a las siete, a las ocho, las líneas 1, 2, 3, 9 están saturadas en una dirección por lo menos. Tres carriles para el metro quizás, apenas serían suficientes, para que unos trenes regresen de polo a  polo sin paradas y cubran el trayecto más transitado de nuevo, y desahoguen este tránsito que en una dirección se acumula todas las mañanas. Muchos más trenes en cada línea, sobre todo a las horas pico son necesarios sin duda.

Tal vez sería bueno organizar un sistema vial que permita la instalación de tres carriles en un sentido en la mañana y uno en el sentido contrario; y en la tarde tres de venida y uno de ida. En casi todas las zonas la circulación es predominante en un sentido u el otro dependiendo de la hora. En un futuro próximo tal vez deberá pensarse un carril de alta velocidad para los vehículos que van con dos personas por lo menos, como la HOV LANE de los Freeways de Houston, Los Ángeles o casi cualquier ciudad Norteamericana.

Estoy seguro que este problema del exceso de tráfico automovilístico, del individualismo automovilístico, no existe sólo en México, lo he visto en otras latitudes, y ante este exceso de nuestra cultura contemporánea, el calentamiento global es su indeseable consecuencia. Muchas voces ya han señalado el advenimiento de una catástrofe ecológica derivada de este abuso, pero muchas otras voces, más influyentes han logrado acallar estas reflexiones a favor del desarrollo de la industria automotriz y petrolera. Muchos de ellos argumentando que el calentamiento planetario es un proceso natural que se llevaría a cabo con o sin la combustión de los coches, pero esa afirmación más bien parece una justificación para seguir negando nuestra acción contra el equilibrio ambiental.

Pero lo que es más grave en México es que varios millones de los más desprotegidos están sobreexpuestos a una contaminación cuyos alcances todavía se desconocen, porque las voces de los que mueren jóvenes rara vez se escuchan. El distinguido científico mexicano Mario Molina, premio Nobel de química, que se ha dedicado últimamente a estudiar el problema de la contaminación, dijo durante una conferencia impartida en la Universidad Iberoamericana en el 2002 que al año mueren cuatro mil personas en la ciudad de México por efecto directo de la contaminación. Supongo que indirectamente la contaminación debe afectar todavía a mucha más gente, ¿cuántos mueren indirectamente por efecto de la contaminación? Y mientras tanto ¿qué podemos hacer los peatones que somos los más afectados por la contaminación del DF y que ni siquiera contaminamos porque no tenemos o usamos siquiera un coche propio, ya sea bien por decisión personal o por impedimento económico?¿Podría alguien investigar más e informarme sobre el funcionamiento del sistema Hov Lane en Texas por ejemplo y su posible implementación o adecuación a los espacios del DF?¿Hay en México estudiantes de ingeniería urbana que tengan tesis sobre este tema?¿quién me dice?

“Las insuficiencias del metro”

Tal vez la mayor causa del calentamiento global sea el uso indiscriminado de los vehículos de combustión y su oferta y su producción masiva indiscriminada; pero las compañías no se detendrán si no nos detenemos los ciudadanos de comprara y usar coches para todo. Pero entre la industria automotriz y la ciudadanía está también el gobierno quien en teoría estaría obligado a divulgar la conciencia de lo que este crecimiento del uso automovilístico genera para todos y en consecuencia imponer restricciones para ambos bandos. ¿Pero cómo vamos a dejar de usar nuestros vehículos si el metro  está abarrotado y en su interior el aire es muy caliente o huele mal? ¿y si además nos enterásemos de que lo peor de la contaminación se estanca ahí, que se reproduce una inversión térmica, pero más densa en el interior del metro? ¿si nos enterásemos que se estancan los residuos de los frenos del metro, del caucho de sus llanta, que se concentra el CO2 que exhalamos todos los usuarios? ¿que además la red de túneles del metro se alimenta de aire sólo a través de la succión que llaman efecto “pistón” sin que exista otro sistema de ventilación, purificación o acondicionamiento de aire en toda la red? ¿y si los demás que no  usan el metro hoy se enteraran de que las tomas de aire del metro están muchas de ellas conectadas directamente a las calles sobre las que transitan los coches siendo el smog absorbido de inmediato a la red subterránea, incluidas las partículas más pesadas como el plomo, o el polvo simplemente? ¿y si nos enterásemos que estos elementos caen por la sola gravedad y el frío al interior de la red metro, además de ser  succionadas a la red subterránea por la succión del movimientos de los trenes, de donde no salen tan fácilmente como entran y que todo esto es lo que precisamente hace del aire del metro de la Ciudad de México el aire más dañino y contaminado del mundo entero? ¿qué pasaría entonces? ¿si añadimos las denuncias de algunos miembros del sindicato del metro sobre una cierta radiación electromagnética que representa un peligro adicional a todo esto?¿se dejarían de usar los vehículos particulares?¿los usuarios del metro tomarían autobuses en vez del metro?¿se haría todavía más pesado el tráfico de la ciudad de México? Sería lamentable que la gente dejara de usar el metro, como muchos ya hacen, porque el interior de la red se vuelve a veces insoportable. Pero está abarrotado de todos modos, porque no hay alternativas, y esa sola razón hace que muchos ciudadanos no usen el metro y dediquen grandes esfuerzos en adquirir un coche propio para usarlo siempre que requieran moverse en la ciudad. Hacen falta muchos más trenes nuevos, muchos más, no sólo los supuestos 45 trenes recientemente comprados, de los que apenas algunos operan tan sólo en la línea 2.

Hacen falta sistemas de purificación y acondicionamiento de aire en toda la red subterránea del metro. Si en los edificios públicos donde se puede y debe regular la calidad del aire está prohibido fumar, ¿porqué no se emiten normativas y se implementan sistemas para que el aire al interior de los espacios subterráneos del metro sea también saludable? La misma justificación para la normativa sobre no fumar en los edificios públicos es aplicable al interior del metro, más aún porque este espacio sirve a millones de ciudadanos todos los días, y somos ciudadanos ecológicos, aún sin que lo sepan muchos, porque no usar vehículos propios es ya ahorrar espacio y contaminación a favor de todos. Será necesario revisar dicha normativa y analizar su exposición de motivos, así como confrontarlo con los fundamentos de la responsabilidad concurrente sobre la contaminación del espacio aéreo, de la que algo señala la Ley Federal del Equilibrio Ecológico.

“La Fundación Inclusiva Asume y la preocupación por un aire sano en la red metro”

Esta preocupación, sobre la necesitad de contar con un ambiente saludable dentro de la red subterránea del metro, y en general de combatir la contaminación en la Ciudad de México y sus efectos nocivos en la población más desprotegida, nació de la reflexión de un grupo de ciudadanos, que solían reunirse periódicamente para leer y platicar sobre literatura y arte plástico; me refiero a un grupo de pintores que conocí en la Ciudad de México, cuyas propuestas se han nutrido con las ideas de otros igualmente preocupados por las condiciones de vida en nuestra ciudad y de nuestro país, de gente que he conocido a lo largo de mi estancia en Guadalajara y en Estados Unidos y a quienes convoqué debido a la compatibilidad de sus ideas. A todos ellos me unieron las casualidades de la vida a través de mi aprecio por el arte plástico y la literatura, y sobre todo mi posterior desempeño como abogado, representante y promotor de algunos de ellos.

En una ocasión, cuando teníamos la costumbre de reunirnos a leer y platicar, comentamos el tema de la precariedad del transporte público y sobre todo de la contaminación ambiental que prevalece en la Ciudad de México, y nos dimos cuenta de que compartíamos la percepción de que el aire al interior de la red subterránea del sistema de transporte colectivo metro era sofocante y que incluso causaba mareos y otros malestares  después de un rato de estar en los espacios subterráneos de dicho transporte. Entonces uno de ellos me propuso llevar a cabo la iniciativa de hacer una carta a las autoridades solicitando la instalación de un sistema de purificación y acondicionamiento de aire dentro de la red subterránea del metro, lo cual hice poco tiempo después.

En una reunión posterior platicando sobre el contenido de la carta que les mostré llegamos a la conclusión de que era necesario fundar un grupo de divulgación de la conciencia ecológica y de la necesidad de mejoramiento del aire en la red subterránea Metro, en función sobre todo de que varios de los presentes habíamos sido usuarios del Metro, habiendo renunciado a la utilización de automóviles propios por razones de conciencia cívica y ecológica. En nuestra calidad de ciudadanos ecológicos, peatones y usuarios del metro resultaba paradójico y riesgoso que fuésemos nosotros quienes estábamos expuestos a la mayor concentración  de contaminación en toda la ciudad de México, que ya tenía la fama de ser una de las más contaminadas del mundo, por lo que resolvimos compartir esta percepción con otros usuarios del metro y averiguar si esta percepción evidente a nuestros sentidos era también percibida por otros ciudadanos.

Los resultados de esta campaña fueron contundentes, lo cual eliminó toda posibilidad de duda respecto de que el aire al interior de la red metro era mucho más incómodo y dañino que el mismo aire de afuera. No obstante lo anterior, al mismo tiempo llevamos a cabo diversas consultas a académicos y científicos conocidos y amigos de diversos miembros de grupo, y también con cuantas personas calificadas en conocimientos de física y química encontramos. Así pues llegamos a la confirmación de que ciertamente no sólo existía una concentración natural de partículas suspendidas y de contaminación en la red subterránea del metro provocada por la succión del aire, la gravedad y el clima, sino que también la percepción de la necesidad de contar con un sistema de purificación y acondicionamiento del aire era compartida por muchos otros usuarios.

Posteriormente, llegamos a la constatación de nuestras observaciones originales respecto a la forma de ventilación actual de la red subterránea del metro, a través de la respuesta de las autoridades locales a nuestra carta, que confirmaban que efectivamente la red subterránea del metro carecía de un sistema de ventilación especial y que el sistema de ventilación empleado era el de la ventilación natural, denominado “efecto pistón” pues significa esto que la única forma como entra el aire a la red subterránea del metro es a través de unos ductos que conectan a la red metro con la superficie y por los cuales fluye el aire impulsado y succionado con el movimiento de los trenes. Confirmamos igualmente que en el interior de los vagones existe solamente un sistema elemental de ventiladores, por el que en el interior de los vagones el aire no es purificado ni acondicionado, sino que los ventiladores simplemente arrojan el mismo aire sin ningún tipo de modificación en su composición. Posteriores investigaciones nos llevaron al descubrimiento y la confirmación de las afirmaciones que se vierten a lo largo de este escrito. Pero lo más importante de esta experiencia, es que a partir de este ejercicio constituimos la primera Asociación de Usuarios del Metro, denominada por la abreviación de sus siglas Organización ASUME, que posteriormente se convirtió en la Fundación ASUME,  en la que se vinieron a depositar las aportaciones de diversas obras de arte con la pretensión de que a través de su venta se financiaran mayores investigaciones y actividades tendientes a lograr primeramente la instalación de un sistema de purificación y acondicionamiento del aire dentro de la red subterránea del metro. Sin embargo, debido al entusiasmo que esta iniciativa despertó en algunos de nosotros, propusimos un sentido ulterior a esta llamada Fundación ASUME y que consistiría precisamente en promover la reflexión y el compromiso activo de la ciudadanía con el mejoramiento de nuestra sociedad, que llevamos a resumir en siete puntos, contenidos en el acta constitutiva de la Fundación Asume.

La Maestra Reyna Carretero y el autor de este ensayo, fuimos designados los depositarios del patrimonio de la Fundación y también fuimos designados presidenta del consejo de administración y director general respectivamente. De modo que al día de hoy hemos llevado a cabo diversas actividades tendientes a la realización de los fines de esta organización. Recientemente, y mediante las aportaciones de diversas obras de investigación científica social donadas algunos simpatizantes de este movimiento, hemos abrazado esta causa como fundadores y donadores principales y hemos modificado la denominación original para quedar como Fundación Inclusiva Asume, conservando el propósito original de acumular patrimonio cultural través de donaciones e intercambio de servicios jurídicos, artísticos y de investigación científica y de promover su posterior venta para financiar la implementación y el desarrollo de las ideas y proyectos propuestos por nuestros miembros así como de promover la difusión y el desarrollo de la obra de los artistas y los investigadores donantes. Al día de hoy, después de 5 años de iniciado este movimiento, más de 2,000 ciudadanos se han registrado como miembros de esta organización firmando un compromiso de adhesión por el que se comprometieron a difundir la conciencia cívica ecológica y la propuesta de que se lleve a cabo la instalación de un sistema de purificación y acondicionamiento de aire dentro de la red subterránea del metro.

Recientemente la Fundación Inclusiva Asume comenzó la publicación de las reflexiones y planteamientos en el campo científico y cultural  de nuestra organización. De entre los trabajos que componen el acervo cultural de la Fundación y cuyo desarrollo ha sido encomendado al autor de este escrito está el proyecto original de esta organización consistente en la formulación de un plebiscito sobre la instalación de un sistema de purificación y acondicionamiento de aire dentro de la red subterránea del metro, lo cual he procedido a llevar a cabo a través de prácticas públicas de oratoria para exhortar a firmar a favor esta propuesta, de impartir de una plática semanal  y de la redacción de documentos jurídicos y explicativos relacionados con la difusión de esta propuesta, de entre los cuales este ensayo es parte.

Así pues, en este documento se plantean diversos argumentos, líneas de investigación y debate que pretenden despertar en el ánimo del lector el interés por conocer más acerca de la Fundación Inclusiva Asume y sobre todo convocar a la suma de esfuerzos en torno a las propuestas que aquí planteamos, específicamente a la promoción de la instalación de un sistema de purificación y acondicionamiento de aire dentro de la red subterránea del metro, por cualquiera de los medios jurídicos políticos y económicos que puedan conducir a esta realidad, que implica en el fondo, la preocupación por el mejoramiento de las condiciones de transportación colectiva de los ciudadanos no contaminantes, y esencialmente la preocupación por las condiciones de salud y habitabilidad de esta ciudad.

“La iniciativa ASUME por un sistema de purificación y acondicionamiento de aire en el Metro DF”

Más de 200,000 hojas hemos repartido desde hace seis años, cada vez que viajo en metro; y a veces pronuncio un discurso invitando a la gente a dar sus firmas, y a escuchar más sobre este problema y sobre la iniciativa de solicitar mediante una exhortación colectiva a un plebiscito sobre la instalación de sistemas de purificación y acondicionamiento de aire al interior de la red Metro. Cada domingo a las 12:00 en un punto fijo de la ciudad, la explanada del  Museo Tamayo desde hace casi dos años, leo en voz alta, para todo el que va pasando y para todo el que acude después de escuchar el discurso del metro, un ensayo parecido a este, una reflexión sobre esto mismo. Y cada domingo espero a la gente convocada durante toda la semana anterior a que lleve sus firmas y a que escuche esta reflexión. Muchos brindan su cooperación voluntaria, con la que seguimos difundiendo copias de la convocatoria. Les invitamos a que manden sus firmas por correo, pero muy pocos lo hacen. Se llevan la hoja a sus casas, pero muy pocos llevan o envían sus hojas firmadas.

Después de estos años ya llevamos cientos de hojas firmadas y de personas que han brindado su apoyo moral a esta propuesta. Pero hace falta hacer mantas y poner mesas fijas para recabar firmas tal como hizo Fuerza Ciudadana (antes de ser partido político) para oponerse a la construcción del doble piso del periférico. Sin embargo parecería que lo anterior requiere un gran financiamiento, aunque en realidad ni siquiera sea tanto. Nuestro cálculo es que 40 personas en 20 mesas de trabajo, con 20 mantas y 40,000 copias, trabajando cada domingo dos horas a lo largo de un año sería suficiente para juntar las aproximadamente 60,000 firmas que se requieren para un plebiscito según la Ley de Participación Ciudadana del DF. Conociendo nuestro planteamiento, una persona cualquiera, un estudiante por ejemplo, puede recolectar sin dificultades 30 o más firmas en una hora, operando en cualquier área transitada de la ciudad, como por ejemplo cualquier estación del metro. Hemos hecho suficientes encuestas, experimentado y registrado incluso mediante video, lo suficiente para sustentar y demostrar esta afirmación.

Pero somos un modesto grupo cuyo mayor patrimonio se compone de obras de arte plástico y de proyectos de investigación social y este financiamiento está fuera de nuestro alcance. Es apenas en este año que nos decidimos a promover esta iniciativa con más ímpetu, por lo que exhorto a quien la encuentre de interés a que sumemos esfuerzos. Les invito a que ingresen a la página virtual http://groups.msn.com/fundacionasume y nos escriban al correo ASUME@msn.com para unirse o por lo menos solicitar mayor información. Esperamos pronto estar en posibilidades de convocar a  una conferencia de prensa sobre esto mismo. Como producto de nuestros primeros cálculos concluimos que con la venta de unas cuantas obras de nuestro acervo se podría financiar esta iniciativa. En nuestra primera estimación consideramos que 200,000 pesos bastarían para relanzar este proyecto y finalizar la recolección de 60,000 firmas en menos de 10 meses.

Considerando que las obras de tamaño mediano del pintor Miguel Ángel López Medina están cotizadas en 60,000 pesos aproximadamente y partiendo de que a la fecha tenemos más de tres de estas obras disponibles, su sola venta bastaría para lograr esta propuesta. Por lo pronto nos queda pendiente encontrar uno o varios compradores entre los políticos concientes de esta problemática, de entre esos políticos que están verdaderamente preocupados por nuestra gente y que son amantes del arte plástico. Actualmente contamos con un acervo que incluye entre otras, obras de Miguel Ángel López Medina, Francisco Toledo, Iván Yelal, Ricardo Castello y Lourdes Herrera.

“Las deficiencias de la Ley de Participación Ciudadana del DF”

Debo señalar también una dificultad para iniciar un auténtico plebiscito, que proviene precisamente de la Ley de Participación Ciudadana del DF. Esta dificultad nos ha retrasado en el trabajo logrado hasta hoy y a pesar de que puede subsanarse con un mayor esfuerzo por parte de los que promovamos esta campaña, vale la pena señalarse y promoverse también su corrección desde el ámbito legislativo. En su artículo 14, La Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal dice que:

Artículo 14.- Podrán solicitar al Jefe de Gobierno que convoque a plebiscito el 1% de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral quienes deberán anexar a su solicitud un listado con sus nombres, firmas y clave de su credencial de elector cuyo cotejo realizará el Instituto Electoral del Distrito Federal.

Primeramente, la credencial electoral contiene una “clave de elector”, y no precisamente una “clave de (su) credencial”, y es que debemos notar que la misma credencial contiene también un número de “folio” en su anverso, y en su reverso contiene otro número que es distinto al del “folio” y al de la “clave de elector” (esto significa que hay tres números diferentes en una sola credencial); de modo tal que aunque parece un tecnicismo insignificante en realidad no lo es, porque me consta que muchos ciudadanos, al invitárseles a sumarse a nuestra propuesta y solicitarles que firmen de acuerdo con el contenida del artículo 14, el cual hemos insertado íntegramente en nuestras hojas de firma, han confundido estos tres números siendo que en algunos casos anotan el folio, en otros anotan la clave de elector, en otros se anota simplemente el número que viene al reverso de la credencial y en ocasiones, prefieren no anotar ningún número. En su conjunto esta simple confusión afecta seriamente las posibilidades de integración de las 60,000 firmas equivalente aproximado  al 1% del padrón electoral registrado en el DF.

Entiendo que un organizador con grandes recursos económicos pueda fácilmente convocar a más de esa cantidad de firmas, simplemente utilizando suficientes recursos económicos para tal efecto, pero para el caso de una inquietud auténticamente surgida de un grupo modesto de la sociedad, esta sola confusión puede incrementar enormemente la dificultad de reunir esas 60,000 firmas, y tan sólo por una confusión derivada de un artículo que dice  “…firmas y clave de su credencial de elector…”  cuando debía decir simplemente:  “…firmas y clave de elector…”

Pero esto no es todo, porque si la mayoría de los ciudadanos no anexan la clave, o en su lugar ponen el folio, ¿esto no cuenta? Por supuesto que primero hay que lograr las aproximadamente 60,000 firmas que son el equivalente aproximado al 1% para luego ver si el Instituto Electoral del DF dictamina que falta el requisito de la clave y niega la solicitud en caso de que algun(os) número(s) no concuerde(n). Ante esto mi pregunta: ¿qué margen de falibilidad se tolera en estos casos a los solicitantes?  Esperamos que antes que eso ocurra el gobierno, algún diputado, comisión legislativa o partido  haga suya esta iniciativa y promueva lo conducente para el mejoramiento del aire en el metro.

También cabe señalar que mucha gente se reserva el número de su credencial de elector porque considera que con esa información se les puede involucrar en otro tipo de actos que les podrían llegar a causar algún problema, de modo que en realidad juntar 60,000 firmas con “clave de credencial electoral, o “clave de elector”, como se quiera,  es en realidad muy difícil, sobre todo si no se cuenta con un buen financiamiento.

Por principio, como ya se dijo, mucha gente duda si poner la clave de elector o el número de la credencial que viene al reverso o el folio, que son cosas a la vez numéricas y distintas en cada una de las credenciales. ¿Porque no se establece que sólo sean las firmas y nombres como en otras legislaciones del mundo? ¿no son suficientes 60,000 nombres y firmas? ¿acaso un dictamen o peritaje caligráfico no revela lo mismo que el supuesto cotejo del IFE de las 60,000 nombres, firmas y claves? Un plebiscito ciudadano auténtico podría realizarse o promoverse por parte de cualquier ciudadano sólo si este artículo se modificara para quedar:

Artículo 14.- Podrán solicitar al Jefe de Gobierno que convoque a plebiscito el 1% de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral quienes deberán anexar a su solicitud un listado con nombres y firmas autógrafas cuyo conteo y autenticidad verificará el Instituto Electoral del Distrito Federal.

Tenemos el caso de más de 3,000 ciudadanos usuarios del metro encuestadas en las estaciones Tasqueña, Hidalgo, Centro Médico, Chabacano, Tacubaya y Tacuba de entre las cuales un 63% manifestó suspicacia o desconfianza por el hecho de que se le solicitara su clave de elector para este asunto. De entre ellos el 68% considera que esto podría utilizarse para un fraude electoral, el 23% que puede afectarles de un modo que no conocen y el 11% no sabe por que razón, pero le parece sospechoso que se pida este dato, aunque se encuentre contenido en la ley.

Si contrastamos esto, con el hecho de que aún no se ha creado un solo plebiscito sustentado en una solicitud ciudadana, podemos también comprender que esta Ley, en realidad no está promoviendo la Participación Ciudadana mucho que digamos, aunque ese sea su supuesto propósito. En concreto, puedo decir que estoy promoviendo la participación ciudadana para esta propuesta de solicitar la instalación de un sistema de purificación y acondicionamiento de aire dentro de la red subterránea del metro, que tiene una gran aceptación entre el público, como bien puedo demostrar documentalmente mediante video, y encuentro que  esta ley y su artículo 14 impone serios obstáculos. Me pregunto si esto es derivado de una confusión entre los legisladores o de una intencionalidad dada en contra de la participación ciudadana. ¿Acaso los legisladores temieron que sin estos requisitos nos veríamos saturados de solicitudes de plebiscito? Por lo que se puede ver, ha ocurrido todo lo contrario, ¡ni un solo plebiscito convocado por la ciudadanía aún!  ¿No valdría la pena entonces reflexionar sobre la conveniencia de suprimir este confuso requisito de la clave, para dejar que sea sólo mediante un dictamen caligráfico que se verifique la autenticidad de los 60,000 nombres y firmas requeridos? Entonces podríamos evaluar si con este cambio ya se empiezan a generar propuestas ciudadanas.

Y si la ciudadanía comienza a generar cantidades inmanejables de propuestas, pues ¿qué mejor? Ahora bien, que si se detecta algún abuso, pues este requisito de la clave de elector puede implementarse nuevamente. Lo mínimo que esperaría es que se corrija esta confusión de la “clave de la credencial” para esclarecerse señalando en su lugar “clave de elector”.

Por todo lo anterior es que estoy convencido de que resulta prácticamente imposible convocar a un plebiscito  ciudadano, a no ser que sea organizado y financiado por alguien que tenga suficiente dinero para invertir en tal empresa. El artículo 14 de la Ley de Participación Ciudadana debe reformarse estoy convencido. Esta reforma se requiere para que verdaderamente prospere la participación ciudadana y no quede sólo e el discurso político. Espero próximamente hacer un análisis de derecho comparado respecto de los requisitos que otras legislaciones del mundo establecen para que la ciudadanía convoque a plebiscito, así como del éxito que otras legislaciones han tenido en promover la participación ciudadana.

Queda pendiente también consultar al IFE  del DF sobre el procedimiento que tienen previsto para dar trámite a las solicitudes ciudadanas de plebiscito, sobre cómo le hacen para cotejar, y con cuántas claves faltantes o equivocadas se niega una solicitud (es decir, qué margen de falibilidad se tolera en las solicitudes), sobre qué criterios orientan este dictamen por ejemplo. Escucho propuestas en ASUME@msn.com .

“Doble no al hoy no circula”

Si en efecto son los autos una causa importante del calentamiento global, que se ha incrementado casi un grado desde la era industrial, y bastan sólo 2 grados para tocar el punto de no retorno que puede detonar un desequilibrio catastrófico y la extinción de miles de especies como afirman ciertos ambientalistas, incluidos los especialistas de la UNESCO, según reporta el diario la jornada el día 25 de enero de 2005 en su apartado “ciencia”, pág. 9-A, ¿no debería entonces la UNESCO proponer a través de la ONU un acuerdo internacional tendiente a promover que los gobiernos del mundo implementen medidas para moderar el uso del automóvil? Estas medidas serían entre otras, programas como el “hoy no circula” o incluso el “doble hoy no circula” de ser necesario. Esto dependería por ejemplo de la cantidad de contaminación que registren los medidores de una ciudad.

Quiero añadir en este espacio, que hace poco un ciudadano que consideré muy observador me comentó que los medidores de la contaminación se encuentran colocados a 30 metros de la superficie y no a 1.65 metros que sería el promedio de la altura a la que respiramos los mexicanos, lamentablemente no he podido documentar esta observación ni investigar sus posibles razones, pero me parecería muy grave e inexplicable que nuestros medidores ni siquiera señalen con precisión la cantidad de contaminación a la que están expuestos nuestros pulmones que respiran a 1.65 metros del suelo y no a 30 metros de altura. Espero indagar más y comentar sobre esto mismo en otro momento.

Pero volviendo a lo anterior, podríamos considerar que una medida sería fomentar de algún modo el mejoramiento de los transportes  colectivos para que deje de haber tantos vehículos con una sola persona. Promover la instalación de sistemas de purificación y acondicionamiento de aire dentro de las redes subterráneas también sería un paso importante, sobre todo en ciudades tan contaminadas como la nuestra. En otros latitudes existen estos sistemas por razón del clima solamente ¿porqué no habría de haberlos aquí por razón de la contaminación que también afecta la salud, siendo que además el calor de nuestros veranos es ya también insufrible? El uso de los automóviles debe moderarse no sólo por la contaminación que ya mencionamos, sino también por el espacio que ocupan dichos vehículos, muchos de ellos conducidos en nuestra ciudad por una sola persona. No sólo el Gobierno le da la espalda a la restricción de los automóviles o incluso al programa hoy no circula por ser impopular, al permitir que los coches nuevos circulen diario, o que una persona tenga a su nombre más de dos coches, sino que este programa también recibe otro “no” de la ciudadanía por hacerlo impopular y por seguir comprando tantos coches. ¿Será en verdad tan impopular como muchos políticos creen? ¿Qué no son mayoría los peatones de esta ciudad? Sin embargo los que tienen recursos tienen coches nuevos que circulen diario, aunque también entorpezcan el tráfico, ocupen un gran espacio y estorben; los que medio tienen recursos, poseen más de un coche con lo que alternan según el día que no circule uno para usar otro. Y los que no tienen autos que ciertamente son una gran mayoría, siguen como peatones ecologistas, inconscientes hasta de su ecología, mientras sienten el deseo de ser como los que tienen autos, hipnotizados por la cultura del consumo transmitida a través de televisión, que miran antes de dormir y de ir a trabajar, de la imagen de los de arriba que ven todos los días pasar a su lado en lujosos coches, al tiempo que sueñan para sí mismos comprarse un coche si no tienen o uno mejor si ya lo tienen y ser como los del gran auto. Además el hecho de que los coches sean hoy más accesibles, ocasiona también que esta ciudad se vaya sobrepoblando no sólo de ciudadanos sino de automovilistas. Desde una perspectiva menos acotada en el tiempo, ciertamente el hecho de que los coches sean hoy más baratos o accesibles, pueden bien significar a futuro uno de los costos más graves para toda la humanidad; y es que está aún por verse el desastre ecológico que nos dejará el abuso del automóvil, desastre que nos tocará sin duda conocer a los ciudadanos de este siglo XXI, como ya muchos pensadores reconocidos pronostican. Toda la ciudad, hasta el mismo interior de la red metro está saturada de publicidad tendiente a persuadirnos de que el mejoramiento de la vida requiere de la adquisición de un buen auto. Parece imposible enfrentarnos a semejante inercia, pero es factible y muy necesario hacer conciencia sobre esto mismo, porque es un mal creciente sin duda. El individualismo automovilístico es un mal creciente sin duda. Rectificaré un poco: por lo pronto y mientras los grandes consorcios petroleros y la industria automotriz pretenda agotar las reservas petroleras del mundo y hacer negocio a través de la contaminación del planeta, el individualismo automovilístico es un mal creciente sin duda.

Por otra parte, caminar o usar bicicleta es bueno, sin duda nuestro cuerpo nos lo agradecería y esto lo apreciaremos más con el paso de los años. El ejercicio físico cotidiano es sin duda indispensable para una vida feliz y por supuesto no nos referimos sólo a transportarnos por la ciudad caminando, aunque esto sin duda ayudaría, sino a emplear menos el auto y caminar más. Tal vez un día cercano veamos nuevamente de moda el uso de la bicicleta, como ya está de moda en algunas ciudades saturadas de Europa. Aunque en realidad primero se requiera reducir la contaminación para entonces hacer de la exposición al aire de la ciudad una cosa saludable, y por supuesto que esto requiere también desarrollar una cultura de respeto al ciclista y al peatón, para lo cual sin duda podrían implementarse algunas medidas legales para promover la cultura del respeto al ciudadano ecológico sobre las cuales me gustaría comentar más adelante.

A este respecto debo comentar que durante mi estancia de 18 meses en los Estados Unidos de Norteamérica me sorprendió percibir que en la cultura norteamericana el peatón es mucho más respetado que en México, tal vez porque en México sea un estigma ser peatón ya que equivaldría a ser pobre y no tener coche propio mientras que en EU, dígase Nueva York o casi cualquier otra ciudad densamente poblada, ser peatón representa una ventaja práctica, así como un mayor grado de compromiso con la ecología, responsabilidad social y una mayor conciencia cívica; independientemente de que el peatón pueda o no tener uno o más vehículos propios.

Puedo decir que en EU el sólo hecho de no estar usando un coche en un momento determinado es una causa de respetabilidad generalizada y esto se percibe inmediatamente en la actitud de los automovilistas, lo cual se refuerza a su vez por una serie de preceptos legales, de ente los cuales, puedo referir que existen disposiciones específicas en las legislaciones de Texas y de Nueva York que generan mayor responsabilidad para el conductor en el caso de un accidente en el que resulte perjudicado un peatón o ciclista.

Pero si nosotros ciudadanos nos negamos la posibilidad de ser peatones o de reducir nuestra dependencia del automóvil individual, porque el transporte colectivo no nos complace, y porque consideramos que nuestros autos nuevos contaminan menos (como si en vez de quemar gasolina funcionaran con agua por ser más nuevos) y seguimos comprando coches y considerando que la contaminación de nuestra ciudad, el estancamiento del tránsito y el calentamiento global no tiene nada que ver con nosotros, pues entonces seguiremos viajando a vuelta de rueda en el DF. y padeciendo cada vez más una afectación en nuestra salud que se manifestará sólo después de 15 años de vivir sentados la mayor parte de nuestro tiempo. Mejorar esta ciudad requiere sin duda un esfuerzo por parte de todos, resistir un poco las incomodidades del transporte público y por supuesto manifestarse a favor del mejoramiento del transporte colectivo y de la reducción del uso de automóviles. Estaré muy al pendiente de los resultados de la Cumbre UNESCO y ofrezco próximamente escribir sobre el protocolo de Kyoto que E.U. (Bush) se negó a firmar.

¿Y qué tal si consideramos la formulación de un pacto social para habilitar más espacio urbano y que con ello se incrementara la fluidez del tráfico en el DF? ¿Y qué tal si este pacto incluyera la reivindicación del espacio urbano obstruido por el comercio informal así como su reubicación al mismo tiempo que se restringiera más el uso de automóviles individuales a través por ejemplo del fortalecimiento al programa “hoy no circula”? ¿No sería esta medida una restricción pareja a los habitantes de la ciudad, una restricción a dos sectores de la población visiblemente diferentes? Y puesto que nuestra pretensión fundamental es iniciar la discusión en torno a posibles formas de mejoramiento de nuestra vida comunitaria, sin más por ahora dejo otra línea abierta: Un gobierno parejo, o mejor dicho: Un gobierno con restricciones parejas: La restricción al comercio ambulante y a los automóviles, ambas medidas debidas a la excesiva invasión del espacio público: medidas para una mayor fluidez en el DF (inscrito en un debate intitulado: alternativas para el combate a la contaminación, alternativas para el mejoramiento de la salud en el DF)

“Usted tiene derecho a un aire

puro en la red Metro”

La contaminación en el DF es muy alta, más de lo que el ciudadano común puede comprender. Las mediciones se toman con aparatos colocados a veinte o 30 metros de la superficie, como si nosotros camináramos a 20 o 30 metros de la superficie. Y aún así, se sobrepasan los límites establecidos por la OMC la mayor parte del año.  Y ¿qué hay con la contaminación dentro del metro? ¿hay medidores ahí dentro? ¿Cuántos IMECAS hay en la red subterránea? ¿Cuántos ciudadanos están concientes de este problema? Definitivamente en el interior de la red Metro hay una gran contaminación, superior a la de la superficie, que afecta mucho a su salud, aunque tan sólo se viaje una hora al día por este medio, y eso que los usuarios del metro ni siquiera contamina esta ciudad usando un coche. Y sí, en otros lados del mundo hay sistemas de purificación y acondicionamiento de aire en los espacios subterráneos del metro, en la mayoría de los casos porque hace mucho frío o mucho calor, no como aquí, donde debería haberlo sobre todo por la contaminación. Y no sólo en países ricos; Venezuela y Egipto tienen estos sistemas, y eso que sus metros no transportan a tanta gente ni son tan necesarios para la movilidad de la ciudad. Sí, señor usuario del metro, señora, compañero automovilista, usted tiene derecho a entrar en la red subterránea del metro y respirar un aire puro y sano como premio a elegir un transporte no contaminante, qué va, por respeto a su dignidad y a su salud. Señor(a) director(a) del metro, señor jefe de Gobierno, dígame por favor, ¿cuántos puntos Imecas se perciben el metro Zócalo un miércoles a medio día?¿y en Barranca del muerto? ¿quien me dice?

Ustedes que no son peatones, ustedes que viajan en Mercedes,  BM´s o Volvos con la ventanilla cerrada disfrutando del elegante A/C pues tampoco se preocupen por esta afectación. Si usted viaja menos elegantemente pero llegando a su oficina encuentra un sistema de purificación y acondicionamiento de aire que le hace la estancia más cómoda pues tampoco se preocupe por esta afectación, a usted no le llega, mientras esté sentado en su oficina. Pero si en cambio usted es afanador, o carpintero o maestro de civismo y es usted un usuario del transporte colectivo y es usted un digno peatón que no contamina como los otros 10 millones de peatones que circulamos todos los días, entonces sí amigo, preocúpese de estos problemas; ¡use mascarillas depuradoras! (tal vez esto sea parte de sus prescripciones médicas un día no muy lejano) y ¿sabe qué? ¡lo felicito!, porque usted no contamina esta ciudad, ni este planeta, Ud. no está contribuyendo al calentamiento global. Pero si en cambio Usted es de la primera categoría de ciudadanos que no reciben directamente la contaminación ambiental del DF, entonces apelo a su sentido ecológico, a su cultura y a su conciencia cívica, si su formación privilegiada, su inteligencia distinguida o su amor por los demás lo permite; lo exhorto para que considere que hay muchos reportes sobre el calentamiento global, y que es un hecho que nuestra riqueza mexicana en biodiversidad, que es una de las mayores riquezas de nuestro país, es la primera en verse afectada por los riesgos de extinción con cada pequeño punto porcentual que se incrementa la temperatura de nuestro planeta, debido a eso que llaman calentamiento global. Dos grados bastarían según la UNESCO, Greenpeace y otros, para detonar una catástrofe, tal vez una glaciación, como la que ya pronostican en su argumento fílmico los creadores de “El día después de mañana”.

Si esto le parece muy descabellado le voy a invitar a que incursione en el estudio comparado de las religiones y que ahora que están tan de moda las agresiones a la cultura del Islam, se acerque un poquito a ver de que se trata esa cultura tan vapuleada, y conozca  lo que dice el Corán y constate por cuenta propia como es que en el capítulo 69 se advierte que hace mucho tiempo hubo una comunidad que corrompió el equilibrio de la Tierra y fue destruida por un viento gélido que duró ocho días y los sorprendió de la noche a la mañana dejándoles “como troncos de palmera hueca” y que esto puede volver a ocurrir de darse la misma situación, tal y como se dice en la película mencionada que puede ocurrir. Aunque los historiadores occidentales no reconozcan tal evento, lo cierto es que ya está referido en la tradición del Islam. Los invito a que también me escriban sus comentarios a ASUME@msn.com

“El problema de la contaminación en la Ciudad de México y la necesidad de instalar un sistema de purificación y acondicionamiento de aire dentro de la red subterránea

El problema de la contaminación en la ciudad de México ha sido desatendido porque la gran mayoría de nosotros ya nos hemos acostumbrado a ella, la hemos tolerado y hemos menospreciado su gravedad. Desde hace muchos años, se rebasan frecuentemente los estándares de contaminación recomendados por los organismos internacionales de salud. Los que visitan nuestra ciudad se escandalizan ante la contaminación que existe, y que parece que aquí nadie percibe. La imagen que ofrece la atmósfera de nuestra ciudad a los que llegan por vía aérea es contundente. Quienes han tenido oportunidad de viajar a otras ciudades por avión pueden dar testimonio de que esta nata oscura que se ve al llegar a la Ciudad de México no existe en otras ciudades del mundo. Cualquier extranjero o visitante de provincia puede notar afectaciones inmediatas en su salud: irritación de gargante y ojos, mareos y dolores de cabeza, con tan sólo exponerse al aire libre de nuestra ciudad durante unos días, o simplemente después de una caminata por el centro.

Gran parte de nuestra opinión pública desconoce la crítica que se ventila fuera de nuestro país, porque a muy pocos importa, porque ya nos acostumbramos a ella como los insectos que se acostumbran a un veneno que luego pueden resistir. Aunque está por verse eso de nuestra capacidad de adaptarnos, y la comparación con los insectos desde cualquier punto de vista es indeseable. ¿Aceptaríamos considerar que nuestros hijos deben soportar esta contaminación y adaptarse hasta que la puedan resistir, negando la posibilidad de que en su vida adulta puedan padecer sus más graves efectos? Los ciudadanos usuarios del transporte colectivo que no contaminamos esta ciudad no nos merecemos eso.

Por lo pronto podemos afirmar que algunos de los efectos de la exposición actual de una gran parte de la ciudadanía a la enorme contaminación de nuestra ciudad es el agotamiento físico y mental. La altura de nuestra ciudad por sí sola es un importante límite para nuestro desempeño, nuestra deficiente cultura nutricional es otro, y las frecuentes afectaciones gastrointestinales producto de las precarias condiciones de salud existentes en los alimentos disponibles en la vía pública es otro factor. Pero si a esto le añadimos la grave contaminación tenemos un problema todavía más grave y complejo. Nuestros hijos y hermanos, parientes o amigos que han viajado desde temprana edad en metro, los que siguen viajando y los que viajarán por muchos años más en metro para ir a sus escuelas y luego a su trabajo llevan la peor parte, porque la contaminación tiende a agudizarse cada vez más, y no parece haber medidas eficaces para su control.

Lo que afirmamos es que por lo menos en el metro se debe de purificar y acondicionar el aire. En los edificios públicos ya está prohibido fumar, porque afecta el ambiente de los no fumadores, en el metro igualmente debería estar regulado el aire, para que la contaminación sea eliminada porque los usuarios del metro no contaminamos con vehículos particulares, y dicho sea de paso, que si este sistema puede al mismo tiempo proveer de un clima regulado que hiciera más cómodo el viaje en metro, este implemento sería el mejor reconocimiento a la condición ecológica de los ciudadanos usuarios del metro, y sin duda también sería un gran estímulo para que más ciudadanos opten por el uso del transporte colectivo y contribuya esto a desminuir la contaminación y el sobre tráfico.

Una gran cantidad de ciudadanos nos han expresado su opinión de que el mejoramiento de la comodidad de los usuarios debería considerarse una razón suficiente para que sea instalado un sistema de purificación y acondicionamiento de aire en la red subterránea del metro. Y en realidad por la sola comodidad debería instalarse. Con todos estos argumentos mencionados confirmamos la necesidad de que se invierta mucho más en infraestructura para el transporte colectivo. Recientemente se adquirieron nuevos trenes que aún no están en circulación. Esperamos que su puesta en marcha alivie también al sobre tráfico de usuarios que ya existe en la red metro. Ciertamente atender una mayor demanda requerirá mejorar su funcionalidad, y en suma un mayor esfuerzo en inversión y mejoramiento de la red metro. En este contexto consideramos que se debe brindar especial atención a esta petición de un sistema de purificación y acondicionamiento de aire para la red subterránea del metro.

Ante la variedad y complejidad de los problemas cotidianos, prestar atención a resolver aquellos de “largo plazo” supone realizar esfuerzos cuyos resultados no se perciben en lo inmediato. En el contexto de los problemas más evidentes y de los limitados recursos de que dispone nuestro gobierno, resulta más conveniente para los políticos y los partidos, atender a los problemas que puedan generar votos para las siguientes elecciones; esto afecta de manera muy importante a la atención que se les brinda a los problemas de largo plazo como el de la contaminación. Es decir, pareciera que para que la contaminación fuera atendida seriamente, se requiriera que comenzaran a caer muertas las personas en la vía pública, hasta que alguien reconocido dictaminara que ha sido producto de la contaminación, y que para su solución existieran medidas que pudieran ser aprovechadas para ganar votos en las siguientes elecciones. Pero es un grave error perder de vista el problema de la contaminación; mas por el contrario, ante la dificultad de generar conciencia sobre el mismo, nuestro gobierno y nuestras instituciones deben promover su estudio y discusión, en síntesis debe brindársele más atención y promover este debate entre la ciudadanía.

Hoy en nuestro país, uno de los problemas culturales fundamentales radica precisamente en la incapacidad para planear con visión de largo plazo. El agobio de nuestros problemas actuales nos impide ver más allá. Por eso es que con más razón, los que tenemos conciencia de los problemas de largo plazo debemos alzar la voz llamando la atención sobre los mismos. Esta incapacidad de planear a largo plazo aqueja igualmente a las autoridades y a la población como producto de un mismo círculo vicios. El desconocimiento de ciertos problemas por parte de un importante número de ciudadanos impide exigir o incluso aceptar programas públicos orientados hacia el largo plazo. Esta situación ocasiona que las autoridades se limiten a atender sólo demandas que representan necesidades inmediatas, olvidándose de promover la planeación de largo plazo que es fundamental para una efectiva planeación del desarrollo.

También percibimos un ambiente de incertidumbre sexenal casi sistemática sobre la estabilidad política, económica y social, que ha ocasionado que la visión de largo plazo no tenga cabida en los programas de gobierno o en las propuestas de los partidos. Desde otra perspectiva podemos decir que nuestros gobiernos han ignorado la necesidad de promover conciencia cívica y educación sobre la  problemática de largo plazo y de promover el debate en torno a las posibles soluciones, por supuesto también particularmente en lo que al problema de la contaminación se refiere.

En todo esto ha sido un factor muy importante el desprestigio de los gobiernos ocasionado por la corrupción que ha existido y por la que muchos ciudadanos desconfían aún de muchas propuestas políticas, sobre todo de aquellas de supuesto “largo plazo”. Existe una crisis de credibilidad en nuestras instituciones que se manifiesta en perjuicio de toda nuestra vida social. Por esta razón los que emprendimos esta iniciativa sobre la promoción de un sistema de purificación y acondicionamiento de aire dentro de la red subterránea del Metro hemos decidido mantenernos hasta ahora ajenos a la acción de los medios masivos de comunicación y al margen del apoyo de cualquier partido o instituto político. Nuestra propuesta ha sido difundida principalmente entre los usuarios del metro, y de ellos mismos esta iniciativa se ha nutrido y sustentado.

Los que emprendimos esta labor estamos convencidos de que la participación ciudadana puede hacer la diferencia crucial en el proceso de mejoramiento de nuestra sociedad; consideramos que el estado democrático que vamos consolidando en México requiere que todos los ciudadanos se involucren. Una parte muy importante de esta problemática se refleja en la contaminación de la ciudad de México, hogar de casi una quinta parte de los mexicanos. En este caso, específicamente llamamos a la reflexión sobre el problema de la concentración de la contaminación que se da en las estaciones subterráneas del metro. Sería en verdad muy grave y costaría el bienestar y la salud de muchísimas personas seguir ignorando este problema, y por ello hoy planteamos a la ciudadanía y a las autoridades la necesidad urgente de encontrar una solución, en lugar de dejar los problemas para que se resuelvan en el futuro, quizás cuando ya no exista nadie a quien culpar o cuando determinar responsabilidades sea muy difícil.

El Metro de la ciudad de México fue construido bajo la previsión de un clima benigno y privilegiado, como lo es el clima de este valle. Así pues se planteó un sistema de ventilación que aprovechara el flujo de los trenes dentro de los túneles subterráneos para crear una ventilación basándose en la succión e impulsión del aire a través de fosas o conductos conectados con la superficie (conocido como efecto pistón). Este sistema evita la necesidad de recurrir a costosos aparatos de ventilación y acondicionamiento artificial, y en nuestra ciudad fue posible de este modo sobre todo gracias a las bondades del aire en esta región, en cuanto a temperatura, humedad y en general de su composición química. En el siglo antepasado personajes como el historiador Von Humboldt o Joel Poinsett se refirieron a la región de la ciudad de México como “la región más transparente”, precisamente por esa cualidad tan benigna del aire, que paradójicamente, a poco mas de cien años es todo lo contrario.

En otras ciudades del mundo como Tokio, Moscú, Río de Janeiro; en  países como Francia, EE.UU. o Canadá y en general en todas las regiones nórdicas o en los núcleos urbanos en donde el clima no es tan benévolo, contar con equipo de aire acondicionado que ajuste el clima a los requerimientos mínimos de salud y habitabilidad dentro del metro es y ha sido simplemente indispensable. En las estaciones subterráneas del metro del DF., no se ha presentado esta necesidad porque las diferencias climáticas parecen no incomodar a los usuarios, o al menos jamás se había presentado un reclamo colectivo; pareciera que el clima natural genera automáticamente una temperatura aceptable en la red subterránea del metro, lo cual no es del todo cierto, aunque sí es verdad que jamás se había presentado ningún reclamo por esta razón. Mas sin embargo este sistema natural de ventilación no genera por sí solo las condiciones necesarias para la preservación de la salud. En las últimas décadas el fenómeno de la contaminación en el valle de México ha generado cambios importantes en la composición química del aire que hacen urgente la implementación de métodos eficientes de acondicionamiento y purificación de aire en las estaciones subterráneas del metro.

Estos recintos, por efecto del comportamiento de los gases emitidos por la combustión, así como por los cambios de temperatura en las distintas épocas del año, se convierten en un foco de concentración de contaminantes generados en la superficie y de estancamiento de aire viciado con bajos niveles de oxígeno y altos niveles de dióxido de carbono (debido a la presencia concentrada de personas regularmente agitadas por el ritmo de vida cotidiano o por el ajetreo de subir o bajar escaleras).

A nivel subterráneo se genera una repetición del fenómeno de inversión térmica, (ocurrido continuamente en la superficie), pero generado por el calentamiento del aire en el interior de la red. Este fenómeno se agrava con la presencia de aire frío en la superficie en los meses de invierno y provoca que los principales elementos contaminantes de la combustión, como las partículas de plomo o el simple polvo, caigan al suelo precipitadas por efecto de la gravedad y el enfriamiento, y que caigan aún más abajo, hacia los canales subterráneos del metro, succionados por el sistema de ventilación que existe hoy en la red.

Los gases emitidos por los vehículos, en el instante en que son expulsados, no obstante ser gases pesados, se encuentran calientes, por lo que suben por encima del aire frío, pero al perder temperatura descienden a los niveles inferiores de la atmósfera, estancándose en la proximidad del suelo, siendo una parte muy importante succionada por las tomas de ventilación del metro e introduciéndose a la red subterránea donde a su vez se mezclan con el aire tibio (exhalado por los usuarios) y comienza a fluir por toda la red, impulsado y succionado por el movimiento de los trenes. De manera que es fácil percibir que al interior de la red subterránea existen las condiciones siguientes:

1.-Alta concentración de elementos contaminantes emitidos en la superficie y por el sistema neumático y de frenado de los trenes.

2.- Bajo nivel de oxígeno debido al consumo humano concentrado en espacios cerrados e incrementado por la agitación física.

3.- Alto nivel de dióxido de carbono exhalado por las personas.

4.- Temperatura superior a la de la superficie, que en tiempos de frío se percibe como aceptable pero que en tiempo de verano puede ser sofocante.

5.- Corrientes regulares de aire sucio, provenientes del movimiento de los trenes, que ante el calor del entorno parece una especie de ventilación refrescante.

Una gran parte de la población hace uso diario de los servicios del metro, permaneciendo en los subterráneos más de una hora, día con día. Esta exposición a un ambiente tan contaminado, de forma rutinaria, con el paso de los años genera un deterioro en la salud que puede llegar a ser muy grave. Por otra parte, la exposición a una atmósfera “enrarecida” como la que aquí se explica, genera un deterioro inmediato en la condición física, ocasionando fatiga, somnolencia, mareos y dolores de cabeza. Basta una exposición de 60 minutos diarios a respirar el aire de algunas estaciones subterráneas como las de las líneas “9”, “7” ó  “2” para comprender con un elemental grado de sentido común, lo que aquí se menciona.

Lamentablemente la repercusión de esos daños se manifiesta mayormente en el largo plazo, aunque como ya se mencionó también, gran número de personas padecen los estragos diarios que esta exposición rutinaria genera.  En términos generales, si la contaminación actual del Valle de México produce daños a la salud, los usuarios del metro padecen las peores consecuencias de esta mala calidad del aire, ya que como  mencionamos, por su sistema de ventilación, el aire más dañino y contaminado de la ciudad se estanca en los espacios subterráneos del metro. Esta situación es menos perceptible para algunos ciudadanos que se han acostumbrado a estas condiciones de transporte y sus consecuencias en el rendimiento físico pasan desapercibidas y si es que son notorias se le atribuyen a otra causa. Pero esta situación es mucho más evidente para aquellos usuarios que recientemente han comenzado a usar el sistema metro y para los visitantes que llegan de otros lugares de nuestro país o del extranjero.

Si consideramos a nuestra sociedad merecedora de mejores condiciones de salud y si queremos hacer de nuestra ciudad, una ciudad de verdadera prosperidad, creo que tendremos que hacer de inmediato algo con la calidad del aire que se respira, por sobre todo en los espacios subterráneos del metro, en donde, por tratarse de espacios cerrados, con mayor facilidad se puede hacer algo para depurar el aire de su interior, a diferencia del aire contaminado del exterior que requiere de medidas más complejas de combate a la contaminación que tampoco deben ser ignoradas.

Lo más grave de todo esto es que los usuarios del metro en su mayoría somos menos “responsables” o “causantes” del fenómeno de la contaminación, pues al usar el transporte compartido no contaminamos con un vehículo particular; más aún, la gran mayoría de los usuarios también forma parte de un estrato social menos favorecido. En nuestro país todavía hay una gran parte de la población que no sabe que es, cómo funciona o cuánto cuesta un equipo de aire acondicionado, desconoce también que esto existe y hasta es un imperativo en ciudades de otros países y tampoco sabe en realidad lo mucho que se necesita en nuestra ciudad.

Indudablemente la contaminación genera padecimientos y afecciones en la salud. La contaminación del valle de México supone la existencia de un aire con altos niveles de contaminantes y con bajo nivel de oxígeno en las estaciones subterráneas del metro, utilizadas mayormente por gente con menos formación y de más limitados recursos; lo que significa un grave daño para la salud de millones en el largo plazo y un deterioro constante de el rendimiento físico de todos los usuarios. Muchas personas de muy limitados recursos se encuentran sometidas a tales afecciones, mientras los ciudadanos de una cierta capacidad económica evitan esta afección a través del uso de aires acondicionados o purificadores de aire, tanto en coches como oficinas. Para este grupo social las afecciones por la contaminación no son plenamente experimentadas y son hasta cierto grado ignoradas, ya que este grupo se expone lo mínimo posible a éste daño. Es en las grandes masas de gente de escasos recursos en donde esta afectación se agudiza. Millones de distritenses no tienen coche y hacen uso del transporte público, realizan gran parte de sus actividades a la intemperie y se encuentran gravemente expuestos a este ambiente enrarecido y contaminado.

La contaminación ambiental redunda en un perjuicio múltiple de la salud, disminuyendo la energía diaria de las personas, afectando la capacidad intelectual de los estudiantes, las fuerzas laborales de los trabajadores y en general contribuyendo a crear un desequilibrio corporal que genera una afectación del rendimiento físico e intelectual, por tanto de la productividad. Así de forma mínima, o muy evidente en algunos casos, la contaminación se traduce en un perjuicio para la salud de miles de trabajadores, por consecuencia en su bajo nivel de rendimiento y productividad. De esta forma la contaminación se relaciona también con el desarrollo económico, y con el ámbito de las relaciones sociales de las miles de personas afectadas. El estrés, la fatiga, la ausencia de un trabajo productivo y por tanto bien remunerado,  hace al individuo propenso a la irritabilidad y a las conductas antisociales. Así pues la contaminación también se traduce en última instancia en una afectación en los niveles generales de calidad de vida y  en un factor de tensión social.

La contaminación se encuentra en el aire, en el ruido y aún en campo de lo visual, como la suciedad y la propaganda que inunda a esta ciudad. Bajo la perspectiva de que esto representa un grave problema de salud pública el gobierno tiene la obligación de atacar el problema de la contaminación con medidas de corto y largo plazo, que deben comenzar hoy. No se puede buscar el desarrollo económico de una sociedad si no se le proporciona primero lo indispensable para desarrollar un trabajo de calidad, que en primera instancia es un bienestar físico elemental (salud) y a continuación una preparación intelectual adecuada. En México parece perderse de vista lo elemental por lo secundario. Este es el caso de la contaminación. Es probable que miles de estudiantes hoy en día no puedan tener un rendimiento académico deseable simplemente por la carencia de una buena salud, a consecuencia tanto de la contaminación, como de una nutrición deficiente. Muchos tampoco pueden rendir al 100% en sus labores y todo esto contribuye también a generar más delincuencia y degradación de nuestra sociedad. Salud, educación y trabajo son demandas sociales fundamentales, pero no pueden resolverse de forma aislada están estrechamente relacionados. No podemos permanecer ciegos ante el deterioro de la salud que genera en el largo y en el corto plazo la contaminación en la ciudad de México, que hace cien años fuera descrita como “la región más transparente” y que es hoy conocida en el mundo entero como una de las zonas más contaminadas del planeta. Dentro de esta ciudad, la más contaminada atmosféricamente del plantea, no podemos quedar apáticos ante el hecho de que la red subterránea del metro es el espacio urbano más contaminado, así entonces el metro es la región más contaminada del planeta.

No podemos esperar a la aparición de vehículos solares o eléctricos, porque es considerado que esto tardará  veinte años, ni podemos esperar que agentes externos vengan a darnos la solución. Es un hecho que la salud de millones de usuarios del metro y en general de millones de personas de escasos recursos que por virtud de su trabajo o su desempeño cotidiano están expuestas prolongadamente al influjo de un ambiente tan contaminado, peligra gravemente en el futuro.

La calidad de vida se mide en principio por la calidad de nuestra salud, y ello depende fundamentalmente de lo que incorporemos a nuestro organismo. Respirar aire puro e ingerir alimentos saludables son requerimientos fundamentales para aprender y recibir una buena educación, para el desarrollo de un trabajo productivo y para tener una vida prospera y feliz. Pensemos que no puede haber desarrollo económico si no hay salud, y no puede haber salud si en un principio no existe un aire saludable que satisfaga plenamente la más fundamental de las necesidades orgánicas que es el respirar. Una inmensa mayoría de ciudadanos del Distrito Federal no sólo están expuestos a una mala calidad del aire, sino también a una nutrición muy deficiente, esto último por la precaria situación económica y por una falta de cultura nutricional, que jamás ha formado parte verdaderamente del currículo académico de la educación que imparte el estado. Como podemos ver existe un círculo vicioso que redunda en perjuicio de toda la vida colectiva:

Pobreza -incultura -contaminación- sub-nutrición- debilidad- improductividad- pobreza  –incultura -contaminación…

Resulta obvio que la promoción de la cultura ambiental, por la que se invite a la ciudadanía a preocuparse y demandar las medidas necesarias para contar con un medio ambiente saludable es un punto de partida desde el que se puede comenzar a romper este círculo vicioso.

¿Acaso nuestros gobernantes y representantes sostienen un proyecto de nación incapaz de percibir  que una gran cantidad de ciudadanos, muchos de ellos de escasos recursos, que nos encontramos muy expuestos a la contaminación de la ciudad de México padecemos una gran afectación en nuestra salud cuyos efectos se manifestarán mayormente en un largo plazo? ¿No consideran que las condiciones óptimas para la preservación de nuestra salud sean necesarias para el sano desarrollo de la economía? ¿La contaminación atmosférica de la Ciudad de México no se considera de riesgo potencial para nuestra salud? ¿Nadie ha percibido el estancamiento de partículas y de contaminación dentro de la red subterránea del metro? ¿Acaso no saben que muchos usuarios permanecemos más de una hora diariamente en el interior de la red y que esto en las condiciones actuales es nocivo para la salud? ¿Acaso nuestros gobernantes y representantes no saben lo que significa viajar en metro todos los días más de una hora como lo hacen millones en esta ciudad? ¿Acaso no hay gobernantes que viajen o hayan viajado en metro bajo estas condiciones? ¿O acaso los proyectos de futuro que proponen nuestros políticos no contemplan a esa gran cantidad de ciudadanos usuarios del transporte colectivo expuestos cotidianamente a la gran contaminación de nuestra ciudad, en espera de que sean aniquiladas por producto mismo de este círculo vicioso explicado anteriormente, cuyo alcance y verdadero significado se pretende mantener ignorado? Esta última pregunta supone una afirmación exagerada, pero esa visión ya ha sido planteada por algunos analistas de nuestra sociedad; sin embargo, aunque pensemos que esa visión es descabellada, en realidad sí podría ser una consecuencia de la desatención al problema de la contaminación en la ciudad de México, y sobre todo podría ser consecuencia de la desatención que padecemos los usuarios del transporte colectivo de esta ciudad, quienes más nos encontramos expuestos a la contaminación.

Por elemental cuestión de salud pública debe instalarse un sistema eficiente de purificación y acondicionamiento de aire en los espacios subterráneos del metro paralelamente a todas las demás políticas que se deben implementar para reducir la contaminación del  Distrito Federal, más aún si pretendemos considerar la utilización de la red del Metro, cuya funcionalidad es extraordinaria, como una alternativa para disminuir el uso de automotores en la Zona Metropolitana. Es urgente invertir en infraestructura para hacer del metro un medio de transporte saludable y más atractivo, pues  al día de hoy tiene una gran funcionalidad y por ello mismo se presenta como alternativa importante para sustituir parcialmente el uso de vehículos de combustión y reducir con ello la contaminación de esta ciudad.

*Mtro. César García Razo.

Coordinador General de la Fundación Inclusiva Asume

Enero de 2006.

“Convocatoria”

POR NUESTRO BIENESTAR ASUMETU RESPONSABILIDAD CONTRA LA CONTAMINACIÓN: Compañeros usuarios del Metro: diversas molestias en nuestra salud y  comodidad son consecuencia de la mala calidad del aire al interior de la red subterránea y esto ha sido denunciado y comentado por un gran número de usuarios. Por este medio denunciamos un problema que nos afecta principalmente a los usuarios del metro, sin que éste haya sido reconocido y señalado generalizadamente: La ciudad de México es uno de los lugares más contaminados del mundo y el aire que se respira en las estaciones subterráneas del metro contiene una gran parte de esta contaminación, porque el aire de la superficie es succionado por los trenes a toda la red subterránea e impulsado por los túneles, lo cual crea una sensación de ventilación que es solamente una corriente de aire viciado que carece del oxígeno necesario y que contiene un exceso de partículas nocivas: plomo, dióxidos de carbono, caucho y otras sustancias que se estancan en estas estaciones, son aspiradas por todos los usuarios del metro y causan graves daños en la salud que se manifiestan mayormente en el largo plazo, que también afectan nuestra capacidad física y nuestro rendimiento diario y que sobre todo afecta a los usuarios más jóvenes. La ventilación dentro de los trenes  no resulta suficiente para la depuración de partículas, ni para refrescar el aire. Por ello queremos promover la instalación de sistemas eficientes de purificación y acondicionamiento de aire en los espacios subterráneos del metro. Nuestra comodidad es ya una razón suficiente para solicitar este servicio y nuestra salud lo hace también indispensable, más aún porque los usuarios del metro ni siquiera contaminamos la ciudad con vehículos particulares. Si también percibes este problema y estás convencido de que podemos y debemos hacer algo para remediarlo, súmate a nuestro esfuerzo y difunde esta propuesta:

            Solicitamos la instalación de sistemas de purificación y acondicionamiento de aire en la red subterránea del metro.

Anota al reverso de ésta o cualquier hoja de papel, con tu propia letra la propuesta del párrafo que está en negritas, muéstrala a tus parientes y amigos y pídeles que anoten su nombre, firma, clave de elector  y teléfono. Ven con esta hoja firmada a nuestra reunión semanal, que tienen lugar todos los domingos a las 12:00 a.m. frente al Museo Rufino Tamayo que se ubica sobre avenida Reforma frente al parque de Chapultepec. Llámanos a los teléfonos anotados para confirmar tu asistencia.

Buscamos reunir 60,000 firmas que nos permitan convencer a nuestras autoridades de atender esta petición o solicitar la convocatoria a plebiscito para que expresemos nuestra opinión con relación a este problema de acuerdo con lo que dispone la Ley de Participación Ciudadana del D.F., que en su artículo 14 señala que las propuestas requieren ser suscritas por el 1% de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral del D.F. (equivalente aproximadamente a 60,000 firmas ) las cuales deben incluir nombre, firma y número de la credencial de elector. Estamos convencidos de que el actual gobierno ha demostrado claramente su vocación social y por ello creemos que actuará a favor de esta propuesta.  Si no puedes acudir envíanos cuanto antes por correo ordinario tus hojas firmadas a la siguiente dirección: Calle Francisco Murguía #89, Colonia Escandón, México D.F., C.P. 11800.

La cooperación de muchos usuarios hizo posible la creación de ASUME, Asociación de Usuarios del Metro, comunidad conformada por un grupo independiente de ciudadanos usuarios del metro. Nuestras actividades son financiadas exclusivamente mediante cooperación voluntaria.        Te invitamos a integrarte a esta  comunidad y a participar en la difusión este mensaje. Únete a este esfuerzo reuniendo firmas y apoyo de quienes comparten esta inquietud, distribuyendo este mensaje y acudiendo e invitando a otros a nuestra conferencia. Todos los que hacemos esto distribuimos voluntariamente copias de esta propuesta y cooperamos para su difusión. Esta iniciativa requiere de tu participación. Tu firma puede cambiar mucho. Te esperamos, no faltes.

México, D.F.,  a 1 de enero de 2006.

               ASUME@msn.com   https://asume.wordpress.com

               Mayores informes: Prof. César García.  TEL CEL 0445520212277

Esta iniciativa requiere de tu participación y cooperación

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