PATRIMONIO ARTÍSTICO, DEL PINTOR MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ MEDINA A LA FUNDACIÓN INCLUSIVA ASUME

Video homenaje a Miguel Ángel López Medina

OBRA 1.-  237k Nombre de la obra: “El viajero diurno”. Tamaño: 46cm. x 56cm. Técnica: óleo sobre tela. Autor: Miguel Ángel López Medina. Precio: US $5,500, Moneda Nacional $60,000. Esta obra aparece en el catálogo de la exposición individual que le hizo la Universidad de Guadalajara (U. de G.) al autor, en septiembre de 1999 en Casa Vallarta, Guadalajara, Jalisco.

OBRA 2.- 264 k. Nombre de la obra: “Don Quijote Charro”. Tamaño: 140cm x 160cm. Técnica: óleo sobre tela. Autor: Miguel Ángel López Medina. Precio: USD$15,000, Moneda Nacional $160,000.

OBRA 3.- 264 k. Nombre de la obra: “Encuentro luminoso”. Tamaño: 72cm x 53cm. Técnica: óleo sobre tela. Autor: Miguel Ángel López Medina. Precio: USD$3,500, Moneda Nacional $40,000.

 

Interpretación de la obra de Miguel Ángel Lopez Medina.

Plástica de la Trashumancia, por Shams.

La obra de Miguel Ángel López Medina se despliega como una extensión dimensional de los sentidos, donde se representa la sinestesia que confiere medio y forma a la sonoridad, y aroma y textura al cromatismo, creando un universo plástico donde el espacio metafísico se manifiesta a los sentidos más sutiles, y donde una realidad hipercompleja emerge bajo las formas coloridas del viaje de la conciencia a través de los velos del tiempo-espacio.

La errancia sin fin de la inmanencia hacia la trascendencia se representa aquí en la aparición de criaturas en continuo movimiento, irrumpiendo en un mundo de contrastes coloristas; así como en la texturización de formas homínidas y orgánicas, que a través de un entretejido mosaico simbólico plantea la paradoja de la polisemia y univocidad propias del lenguaje de la naturaleza, expresando vía incontables referentes el mismo mensaje ancestral: la conciencia es un viaje de aprendizaje hacia el arte infinito de la hospitalidad.

Así, en diversas imágenes evoca al “llano en llamas” rulfiano, a través de paisajes rústicos y mestizos, de una tierra cálida y fértil, tanto como abundante y enardecida; dando cuenta de esa simultaneidad trágica de la conciencia temporal en su aspiración pueril y futil del aprisionamiento restrictivo de los recursos infinitos. Esta visión devela que el único propósito de ese derroche irrestricto, entrópico e infinito de la naturaleza, exulta radicalmente la misma exhortación al desapego.

En esta plástica de la trashumancia emergen las formas no visibles al obnubilamiento mundano, ya como chamucos, ángeles o genios, y otras representaciones inmateriales, propias de una rica mitología a la vez autóctona y sincrética, como la mexicana, pero no bajo el significado de acompañantes trágicos, sino como testigos memoriales vivos y presentes, prestos para suscribir el ya citado mensaje esencial de hospitalidad.

Su colorido explosivo, remarca una vitalidad expansiva; si se le permite, abre las puertas del subconsciente a la síntesis del sentido, a la integración de toda forma divergente, posibilitando configurar el mapa del regreso existencial hacia la Otredad: camino hacia la luz de esa verdad esencial; vía de salida y fuga de la cueva del ensimismamiento referida por Platón, donde las formas externas se aprecian sólo como sombras; camino real hacia la puerta del Barzak, el istmo de los entremundos avizorado por Ib’n Arabi, donde las conciencias (almas, psykés) flotan cual burbujas, esporas o dientes de león, portando consigo una vista, oído y hasta una lengua metafísica, llamando sutilmente a quien esté alerta a escuchar.

Su temática primordial, la trashumancia, se revela así como la experiencia psíquica primordial, quizás como el fundamento primero del Ser, que se auto-observa y se recrea a través de su propia integración con la estética naturalista del mundo. El auto reconocimiento de esa experiencia, invita entonces al observador a asumirse como un mutante del plano físico, un trashumante, paria o forajido si se quiere, transitando del plano material de la forma al plano inmaterial del color; como un dervish Kalandari o girador Mevlevi, que en la recreación de una sonoridad musical de instrumentos sagrados previamente internalizados, al cabo de su trascurso y devenir en el plano tridimensional, penetra y traspasa a través del tiempo los distintos niveles evolutivos del ser, elevándose mediante la sublimación giroscópica, hasta llegar a la experiencia extática del observador absoluto, para regresar nueva e ilimitadamente a envolverse en los velos espacio-temporales como el capullo de una crisálida que evoluciona e involuciona en plena conciencia, una y otra vez; abarcando en su trayecto todos los sabores, imágenes, colores, formas, texturas, y estados posibles en el mundo sensible.

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4 comentarios en “PATRIMONIO ARTÍSTICO, DEL PINTOR MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ MEDINA A LA FUNDACIÓN INCLUSIVA ASUME”


  1. magnifico el encuentro luminoso


  2. tambien el don quijote charro todo lo que hagas es un viaje como la invocacion y danza de rodrigo

  3. shamsify Says:

    Maravillosas pinturas. Sin duda uno de los pintores más originales contemporáneos.

    Reyna Carretero

  4. Jesus solis Says:

    Me gusta su obra (raíces)
    😊


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